Nacionales

Aumenta la cantidad de firmas que deben reestructurar deuda

Las devaluaciones y la suba de la tasa de interés «plancharon» el consumo y la actividad, pero también el acceso a la financiación de las empresas, indican especialistas.

Así, se declararon en default durante diciembre Vicentin, una de las mayores exportadoras de granos del país, y la papelera Celulosa Argentina, que días atrás salió de esa situación. La semana pasada se sumó Dulcor, la fabricante cordobesa de dulces y mermeladas, y se puso en venta Garbarino, que en agosto reestructuró una deuda por $ 4 mil millones.

Fernando Garabato, de BDO, comentó a Perfil que hay «empresas extranjeras a las que el manejo de la coyuntura argentina les resulta complicado y venden sus unidades de negocios a empresarios argentinos con mayor capacidad de moverse en la volatilidad».

Por su parte, Miguel Arrigoni, CEO de First Capital Group, que participó como asesor en la renegociación de la cadena de electrodomésticos, planteó que las empresas endeudadas «están en la cornisa; no hemos visto el final, esto va a seguir», en alusión al riesgo de default en más compañías.

Si bien el gobierno de Alberto Fernández bajó la tasa monetaria de 63% a 52% con el fin de reactivar el crédito, Arrigoni pidió un «salvataje para las empresas», ya que consideró que «por la cantidad de deuda acumulada, muchas están descapitalizadas, el barco se sigue hundiendo, no al ritmo de antes, pero se hunde porque les entró mucha agua».

Alfredo Gutiérrez, economista del IAEF dijo que «las medidas van aliviando, como las de reducción de encajes para financiar a las pymes, pero cuando se arrastra de dos años de recesión, la mochila llega muy cargada, y no alcanza».

Y además el impacto de esas medidas en el flujo de fondos «lleva un tiempo», remarcó Giselle De Zan, directora de Financial Advisory de Deloitte.

La morosidad de los créditos a las empresas se ubicó en octubre –último dato oficial– en 5,3%, un alza mensual de 0,3 puntos, y una suba interanual de 3,5 puntos, según el Banco Central. Los rubros con mayor tasa de irregularidad fueron construcción y comercio.

Lucas Caldi, analista de PPI, explicó a Perfil que en la construcción «con la crisis de 2018 y la necesidad de reducir el déficit se paralizó la obra pública», y consideró que es un «sector que sigue estando en riesgo porque con el cambio de gobierno en general los primeros meses hay un tiempo de revisión de los contratos, las obras se paran, hay retrasos en los pagos a los contratistas».

Por su parte, De Zan remarcó que en el área industrial «los más afectados son el textil, por la caída de consumo, y el automotor, donde a nivel global hay tendencias de reestructuración, y se suma el contexto local» con suba de impuestos internos que perjudica aún más.

Ambos identificaron al sector energético como el que puede tener riesgo financiero este año «debido al congelamiento tarifario y a que no se sabe cómo quedará a futuro el esquema de remuneración».

«En la gestión de Macri muchas se endeudaron en dólares para invertir en proyectos de generación eléctrica que venían con una garantía de remuneración por parte del Estado de contratos dolarizados, pero Fernández en la campaña habló de pesificar las tarifas», señaló Caldi.

Fuente:http://www.momarandu.com/notix/noticia/06157_aumenta-la-cantidad-de-firmas-que-deben-reestructurar-deuda.htm

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar